viernes, 21 de diciembre de 2012

EL OLIVO Y EL LAUREL. Francisco Escudero



Paseando iba un día,
cerca del huerto pasé
y oí como discutían
un olivo y un laurel.

"Yo soy un árbol señor,
que aquel que mis hojas lleve,
es el más preciado don
de los héroes y los reyes".

Esto decía el laurel
a un noble y frondoso olivo,
muy fanfarrón y altivo,
que tenía cerca de él.



"No seas tan orgulloso
de que tus hojas don lleven
porque, como fructuoso,
eres un árbol estéril".

"Mis ramitas frutos dan,
líquido color de oro,
para freír y guisar,
es un divino tesoro".

"También huelo a Santidad,
que llevando mis ramitos
la paloma en su pico
es el signo de la paz.
 al huerto de los olivos,
Jesús fue una noche a orar"

"Habría que preguntar,
a los héroes y a los reyes,
si sólo con sus laureles
se podrían conformar".

Vanidades orgullosas.
Sinónimo de torpeza.
la prudencia generosa
es la madre de la ciencia y de la belleza

LA LAVADORA. Francisco Escudero

Inventos para el hogar,
que han salido hasta ahora,
si queremos valorar,
para mí, es la lavadora.
También de acuerdo estarán,
por lo menos, las señoras.

Pueden poner la colada
y marcharse a los recados,
la ropa estará lavada
cuando hayan regresado.

Dicen que las hay más completas,
que además del lavado,
la ropa la sacan seca.
Sólo le falta el planchado.

Si las abuelas lo vieran,
según se lavaba antes,
en la tabla o en la piedra
sin geles ni suavizantes.

Cuando aquellas abuelitas
iban al lavadero,
a veces rompiendo el hielo
sin guantes en sus manitas.

El diario, siempre el mismo.
Paños de menstruación,
los pañales y el faldón
con la caca de los niños.

El sábado y el domingo
eran días de mudar,
camisas, calzoncillo,
a veces, algo de cama
y pocas cosillas más.

El lunes el lavadero
estaba a rebosar.
Era divertido verlo
de lo bien que lo pasaban,
dándole al cotilleo
mientras la ropa lavaban.

La última en llegar
o la primera en salir,
la juzgaban sin piedad
el tribunal mujeril

LA VIDA. Francisco Escudero




La vida es como un camino.
Puede ser corto o ser largo,
Eso lo dirá el destino,
Como podremos andarlo.


Podremos encontrar un alto
Donde podremos descansar,
O sólo serán barrancos
Que no los podrás cruzar.

Si es descalzo o calzado,
Tiene mucha importancia.
Descalzo es lo escaso
Y calzado es la abundancia.

Todo se verá al sinal,
Cómo es la recompensa,
Si ha merecido el andar
O quedarse en la cuneta.

“Mi Vida en Verso” Francisco Escudero